Pregunta:
¿No te parece irresponsable que personas sin título en psicología opinen públicamente sobre el comportamiento humano, los vínculos o la salud mental? ¿No es intrusismo?
Respuesta:
La psicología, como ciencia y como práctica profesional, está regulada —pero el pensamiento crítico sobre ella no puede estar reservado solo a quienes tienen título. Ser psicólogo habilita para ejercer clínicamente, pero no impide que otros analicen, cuestionen o hablen sobre sus efectos, especialmente si han sido pacientes o han vivido experiencias relacionadas.
La historia está llena de obras que han contribuido a la reflexión psicológica sin haber sido escritas por psicólogos: filósofos, escritores, sobrevivientes, periodistas, artistas, todos ellos han aportado miradas valiosas. Lo que es grave no es hablar sobre psicología, sino presentarse como terapeuta sin formación, o dar diagnósticos sin aval clínico.
Opinar, relatar, denunciar o reflexionar no es intrusismo: es libertad de pensamiento. Y más aún cuando el silencio protege abusos y estructuras opacas. Negarle la palabra a quien ha vivido una experiencia terapéutica es repetir el mecanismo de anulación que muchas veces ocurre dentro del consultorio.
Para leer más:
El juego mental del terapeuta: cuando la terapia se convierte en control – Gissella Vega
Artículo recomendado: “El malestar en la clínica contemporánea” (Revista de Psicología Crítica)
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Bienvenida a mi espacio, soy Gissella Vega Biorggio, educadora, escritora y creadora de contenido. Aquí encontrarás mis proyectos, reflexiones y publicaciones.
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